Ayer estuve buscando en Wikipedia qué había sido de la vida de Lucía Lapiedra. Descubrí que iba a estudiar ingeniería informática, todos sabemos que cualquier ingeniería es muy difícil, hasta que conoció a Ramiro Lapiedra, cual la impulsó al porno.
Me da realmente pena que alguien quien iba a tener una carrera brillante, y supongo que será lista porque para llegar a ese nivel es necesario mucho esfuerzo, se convierta en un producto del cotilleo y la basura que hay en España. En su papel, aunque sea un hombre, hubiese rechazado la propuesta del porno y seguiría estudiando la ingeniería. Por mí me garantizo un futuro, un salario e independencia durante los 30 años (hasta que crezcan los enanos).
Una vez hice un monólogo en mi clase de Lengua referida a la frase de “la tristeza no está mal: estar triste es parte de ser normal”, donde en el monólogo dije esto:
[…] La felicidad se alcanza, pero hay que pagar el precio de la tristeza para conseguirlo. Si pensáis que vais a suspender un examen al hacerlo mal o que os va a dejar la pareja, reconocedlo ya: posiblemente lo haga. Pienso que hay que atravesar la tormenta para llegar a la isla, y si lo haces al revés pues te llegará como postre la tristeza. […]
Tenía razón, debemos hacer cosas que no nos gusten para tener lo que nos gusta. Es como en mi caso: me gusta la arquitectura, pero no me agrada la física. En ciertas ocasiones elegimos una meta, cual estará llenas de obstáculos, algunos nos gustarán pero otros nos desagrada. Si vemos la vida en placer, noches de fiesta (por no decir la Fiebre del Sábado Noche), sexo y alcohol… con eso no creo que alguien sea rico…
Yo siempre tengo un tiempo para hacer lo que me plazca y relajarme, básicamente es escuchar música y ver el Tuenti, pero sé que después tendré que hacer algo que nadie le gusta, estudiar, empollar, pegar codos… luego dice mi primo que no quiere estar en el colegio “porque no me gusta estudiar”.
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