Después de pasado estamos nosotros, antes del futuro también estamos ahí, es lo que definimos como el presente.
El presente no tiene un tiempo, o lo tiene pero infinitamente pequeño, ya que cambia constantemente. El presente siempre se mueve a la velocidad de algo menor que 0,0000000000… milisegundos. El presente siempre se mueve, y nosotros estamos conviviendo en el mismo presente. Digamos que puede haber presentes en un solo tiempo, pero solo pudiendo saltar en el tiempo. Todo se desarrolla en el presente.
¿Y el lugar que ocupa en el tiempo el presente, en una línea de tiempo? Una línea finísima, más fina que un hilo de coser, es tan fina que es invisible. El presente en la línea de tiempo nunca se puede clasificar, ya que cuando clasificamos el presente justo en la línea, ya ha pasado, y para los listos que pongan el próximo presente, ya estamos hablando del futuro o de una predicción.
Michel de Montaigne, dice que “No existe el presente: Lo que así llamamos no es otra cosa que el punto de unión del futuro con el pasado”. Eso es lo que me refiero, presente une pasado u futuro, pero estamos sobre la línea del presente que sólo se acabará cuando llege el día, y a partir de ahí, digamos que renacemos como otro ser, y que no nos acordaremos de nada, ni incluso que habéis leído esto.
Vivimos en el presente, vivimos sobre un tramo que siempre camina y que no acaba, que sigue y sigue y que su ritmo es el mismo: aunque digan que se vuela el tiempo, o que el tiempo le pasa lento, es porque tiene la cabeza en otro lugar.
Una cosa buena del presente que podemos elegir el próximo presente que viviremos, modificando los valores necesarios creamos caminos que van a futuros distintos. En elegir bien, es una cuestión de pensar en el futuro, ya que puede elegir si tu destino es bueno, o por el contrario, malo.
Y pensando en pensar en el futuro, muchos lo hacen, y otros piensan en el presente el pasado. Una foto escolar de cuando estábamos en 1º de Primaria traería muchos recuerdos que no hemos pensado durante los últimos 5 u 8 años. Recuerdos fueron hechos en el pasado, pasado que vivimos como un presente, que llegó a su día.
Decir qué es exactamente el presente con nuestras palabras se hace una tarea muy difícil, pero sabemos qué es y que vivimos en el, en nuestra cabeza. Y ahora me pregunto: ¿Cuándo escriba esto ya no será presente? Pues será, sí.
Pasado, presente y futuro… unidos para siempre.
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