Ayer estuve tanto rato masacrando a mi familia de que me aburría, que finalmente mi padre decidió llevarme a la finca. Cuando regábamos las plantas de aguacate con mi tío, apareció de entre las piedras una araña enana y verde. Y le saqué una foto, por lo cuca que era (en verdad me cargué una para suya al cogerla, pero bueno que se le hace –’):
Se trata de una de las arañas más pequeñas de Europa: las hembras miden unos 6 milímetros, mientras que los machos rara vez alcanzan los 4.
Pueden verse desde el final de la primavera hasta bien entrado el otoño. De hecho, la puesta tiene lugar en esta estación, y al eclosionar, las diminutas arañas presentan una coloración parda rojiza que es un camuflaje perfecto en esta época del año.
Pasan el invierno escondidas en huecos de los troncos de los árboles y no se alimentarán hasta la primavera. Entonces ya lucen su magnífica coloración verde.
Además de varias hileras de puntos negros sobre el abdomen, en esta especie es característico un gran punto rojo que lucen en la parte posterior del abdomen, justo por encima de las hileras que producen la seda.
Tejen redes globosas, con treinta radios como máximo, y una tamaño de hasta diez centímetros de diámetro.
Sacado de un archivo PDF que ni se de quién es ni me importa.
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