Una sala donde aparentemente parece que se va a montar algo que tiene que ver con las tradiciones canarias, se convierte en una bomba de luces.
Luces que giran sin parar todo el rato, le quita la vergüenza a la gente. Luces que centellean crean imágenes quietas con la vista, como si fuéramos un cómic que pasamos la página. Sonidos que vuelven loco a una persona, y que no dejan hablar a la gente… eso es lo que pensé en la graduación.
Todo el mundo asumido en el caos, el caos que no para, y se mantiene a fin… Caos que da igual a quien bailes, a quien toques o quien beses, no existe la razón. Creamos caos a través del ambiente caótico, donde reina la oscuridad, las luces centellean y el sonido destruye la paz. Y bailamos con el caos, para lo que muchos hacen: disfrutar del momento. Nadie mantiene la razón ante estas situaciones, y si lo mantienes acabarás ya que, finalmente bailarás y te subirán encima… producimos caos contra nada, o caos contra más caos…
Donde las luces molestan, reinan las personas en la oscuridad, hasta que acabe la luz y el caos completo. Y en esa oscuridad existen tres elementos que destruyen todo lo querido…
Timidez, Odio y Rareza…
Los elementos del grupo oscuro Épsilon contra la luz… ese es el final…
Esas luces, ese sonido y ese caos destruyen el Épsilon, ya que el odio desaparece de las personas, por el fin de disfrutar bailando, la rareza no es abundante, ya que hace lo que muchos hacen: bailar, y la timidez desaparece ya que bailamos con otras personas, hablamos y besamos…
Y en verdad disfruté mucho bailando a mi ritmo, sobretodo en la parte de Tecno, pero antes de eso me di cuenta de una cosa: mi meta era crear el futuro bueno, pero en esas circunstancias, vi que me equivoqué: estaba en el presente malo…
¿Para que necesitamos el amor ahora, si hay un mundo alrededor oscurecido? Ahora cualquier cosa que haga podrá dar luz, o por el contrario oscuridad, sólo necesito dos cosas: suerte y prudencia al elegir…
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