Después de la noticia del hombre que le gusta las mesas, mi hermana me comentó otra que ocurrió el 12 de marzo de este año. Una mujer llevaba sentada en la taza del váter nada más y menos que dos años, ¡qué poco! Y el novio le traía agua y comida y pensaba que “tenía un problema”, ¡pues menudo problemón debería tener para estar dos años! O estaría echando una caca con el tamaño de Japón, o estaba pensando en una máquina que convirtiera la caca en petróleo y, como se supone, estaba atascada. Le hemos preguntado a la taza del váter como estaba, y nos ha dicho esto:
Y también le preguntamos a su última caca en el váter, y parece que vive de lujo:
Bueno, estos americanos están muy locos la verdad. Ahora al novio le espera una condena por no haber dicho nada estos últimos dos años, y se desconocen las causas de por qué estaba en la taza, ¡hasta luego colegas!
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